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A mí me resultó

¡Mi hijo de tres años no comía nada!

Habíamos probado de todo: si no quería almorzar, le sacábamos el plato y se lo volvíamos a dar una hora más tarde y así hasta que comiera. Pero, ¡nada! Le preguntábamos de antemano qué quería comer, le hacíamos lo que le gustaba y tampoco. Hasta que en las vacaciones fuimos a una parcela donde había un par de caturras y le encargamos que las alimentara. Tenía que llenarles el plato de alpiste cada mañana y ponerles agua. Él solo empezó a hablar de lo importante que era que los pajaritos comieran. De esta forma, en sus horas de almuerzo y comida cambió su relación con la alimentación. Aún es un niño con mal apetito, pero al menos ya no hace pataletas y se toma en serio la importancia de comer.

Paola Celis. Santiago

La polera de la U para el primer día de Jardín Infantil

Nuestro hijo de cuatro años no quería volver al jardín infantil. Ya en febrero empezó a decirnos que quería quedarse en la casa. Lo llevé a comprarle zapatillas y le dije que para el primer día de jardín tenía que ir con la polera de su equipo de fútbol, así que también íbamos a comprarla. ¡Le cambió la cara! Me resultó y partió feliz el año escolar.

Pablo Alonso. Viña del Mar.

Mi guagua le agarró miedo a la hora del baño

No sé si un día el agua estaba muy caliente o se resbaló y se asustó, pero de un momento a otro mi guagua de un año empezó a llorar cada vez que trataba de bañarla. Antes le encantaba. Se me ocurrió ponerme traje de baño y meterme con ella, llenando de a poco la tina. Solución inmediata.

Cecilia Castro. Osorno.

Cómo logré pasar menos tiempo pegada al celular

Este año, durante las vacaciones me llegó un mensaje a mi celular diciéndome que el promedio diario de mi navegación por internet era de ¡4 horas! Pensé que, si yo ocupara ese tiempo en hacer deporte, conversar con mis hijos o en leer, estaría mucho más contenta conmigo. Una amiga me recomendó una aplicación para Android que se llama QualityTime, que permite programar momentos del día de “descanso” digital y tiempos límite para usar algunas aplicaciones. A mí me resultó con esta app, pero luego encontré otra que me encantó, Forest, que presenta el desafío de usar el celular cinco minutos cada 25 minutos. Si lo logras, crece un bosque virtual muy entretenido. Mi marido también se entusiasmó con este modo de autocontrol, porque de verdad él pasa cada dos minutos revisando su pantalla.

Verónica Cisternas. Rancagua