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Asertividad. Aprender a comunicarse mejor

La sala de clases es un ambiente propicio para que los niños y adolescentes aprendan a manejar la forma de relacionarse con sus compañeros, expresar sus ideas y defenderlas sin menoscabar al resto. ¿La clave? Contar con docentes que comprendan la importancia de la asertividad y sea buenos ejemplos de cómo manejarla.


Por Jorge Velasco.

¿Cuántas veces nos sucede que queremos decir algo, pero no sabemos cómo hacerlo y no nos salen las palabras adecuadas? ¿O nos dejamos llevar por los impulsos y contestamos mal ante una provocación y después nos arrepentimos porque, en definitiva, pudimos haberlo hecho mucho mejor?

Eso que nos sucede como adultos que ya tienen una formación personal, social y académica bastante acabada, les pasa mucho más a los niños y adolescentes, quienes se encuentran en pleno desarrollo físico, psíquico y emocional. Se trata de la asertividad. “Consiste en la capacidad de expresar lo que pienso y siento de manera adecuada, permitiendo –de esta manera– resolver conflictos con otros, sin pasar a llevarlos”, define la psicóloga Isabel Margarita Durán, integrante del equipo psicosocial del Centro de Familia de la Fundación Nocedal, que entrega educación técnica gratuita en zonas vulnerables hace más de 20 años.

Se trata de una destreza o habilidad social blanda –que corresponde a aquellas que tienen como eje las relaciones interpersonales y el trabajo en conjunto y equipo– necesaria para que las personas se relacionen con otros y de especial relevancia para los niños del segundo ciclo de Educación Básica.

TAMBIÉN DEFENDER EL PUNTO DE VISTA PROPIO

“Considerando que es una edad en la que se busca pertenecer a un grupo, la asertividad es clave para que los niños puedan convivir con otros, permitiéndoles defender sus puntos de vista, resolver conflictos, expresar cómo se sienten o lo que piensan sin pasar a llevar a otros o a ellos mismos”, apunta Isabel Margarita Durán. “Es importante agregar que a esta edad las habilidades de autorregulación todavía están en desarrollo y, por tanto, su expresión emocional puede ser más intensa”, agrega Karina Morena, jefa de Orientación y Familia de la Fundación Belén Educa, que implementa en su red de 12 colegios el programa Orientar para Crecer, el cual se aplica desde Prekínder a Cuarto Medio y trabaja intencionalmente la asertividad a partir de Quinto Básico.

De esta manera, enseñar la asertividad es un sostén importante para potenciar otros ámbitos posteriores del proceso de educación. “Garantizar un buen ambiente en el aula es clave para luego poder abordar temáticas como la participación o el rigor académico”, afirma María Piedad Camus, coordinadora de Comunicaciones de la Fundación Impulso Docente, orientada a enseñar y fomentar en los profesores buenas prácticas para el manejo de la sala de clases, con el fin de crear ambientes de aprendizaje sólidos y efectivos.

EL PROFESOR DESEMPEÑA UN PAPEL ESENCIAL COMO EJEMPLO Y FACILITADOR. TIENE QUE SER EMPÁTICO CON LOS NIÑOS PARA QUE ELLOS APRENDAN DE SUS CONDUCTAS.

MODELO DOCENTE

La buena noticia es que, al ser una habilidad o destreza, puede enseñarse tanto en la casa como en el colegio. ¿De qué manera? Lo primero, dicen en la Fundación Nocedal, es que las instituciones educacionales incluyan desde una edad temprana de los niños el abordaje para educar, fomentar y fortalecer sus habilidades sociales, con el fin de que el hábito, tanto de comunicar como de resolver los conflictos de manera asertiva, estén instaurados desde el comienzo del ciclo educativo.

En este contexto, el profesor desempeña un papel esencial como ejemplo y facilitador. En suma, tiene que ser empático con los niños para que ellos aprendan de sus conductas, lo que en muchos casos implica contar con una preparación especial.

Es lo que hacen en Impulso Docente, donde realizan capacitaciones y asesorías para la mejora continua de los pedagogos. En esta fundación se les enseña, por ejemplo, la técnica de Voz Asertiva, que les permite potenciar su actitud y discursos, con el objetivo de generar un ambiente con los estudiantes en la sala de clases, donde el respeto ayude a desarrollar la comunicación efectiva.

¿Qué implica la asertividad?

Es mucho más que elegir las palabras adecuadas para decir lo que pienso. Por eso, hay que considerar también:

  • Mantener un tono de voz óptimo.
  • Tener una expresión facial que facilite la comunicación efectiva.
  • Detenerse para pensar si lo que voy a decir es algo que me gustaría que me dijeran de la misma manera.
  • Considerar si el momento de decir algo es el adecuado. Por ejemplo si estoy enojado, ¿será una buena oportunidad? ¿La otra persona está ocupada o disgustada?
  • Buscar el espacio adecuado: ¿el receptor de mi mensaje está en un lugar tranquilo o en la mitad de una actividad? Hay que buscar un lugar físico y con el ambiente propicio para facilitar la recepción del mensaje.

RESOLVER PROBLEMAS

Una vez que el educador está capacitado y consciente de su rol como agente para promover la asertividad, debe buscar ambientes y actividades que faciliten su enseñanza. Un ejemplo de ello es cómo se prepara físicamente la sala de clases.

La psicóloga Isabel Margarita Durán recomienda tener un cartel recordando qué es la asertividad y otro, por ejemplo, de “cómo resolvemos los conflictos aquí en el 5ºA”, que explique cómo solucionar los problemas o peleas de manera asertiva. “Así, en el caso de que exista algún conflicto dentro del aula preferentemente, un adulto puede recordarle a los niños que tenemos formas de expresar lo que queremos y de resolver inconvenientes”, explica. Junto con ello, es importante que los establecimientos educacionales implementen programas que enseñen habilidades sociales. Es lo que ocurre con el Centro de Educación Paula Jaraquemada, donde el trabajo sobre la asertividad está especificado en el Plan de Orientación y Convivencia Escolar.

De esta manera, la institución cuenta con un Plan de Formación Ciudadana, que incluye la elaboración e implementación de debates entre los alumnos desde Quinto a Octavo Básico. “En ellos les enseñamos a los niños a expresar su opinión sin dañar al otro ni hacerlo sentir mal sobre lo que está expresando”, afirma la directora del establecimiento, Patricia Guiñez.

Los debates son preparados en conjunto por los profesores de las distintas disciplinas, el encargado de Formación Ciudadana y la psicóloga del establecimiento educacional, Natalia Salas, quien también realiza Talleres de Formación Personal para niños derivados por sus profesores jefes que tienen problemas de asertividad y habilidades sociales, y los Talleres de Estimulación Cognitiva, destinados a aquellos que presentan algunos inconvenientes en esta materia, entre los que se incluyen su capacidad para expresarse en forma adecuada.

Específicamente, los Talleres de Formación Personal consisten en una o dos sesiones semanales para ciertos alumnos elegidos en cada curso, que se trabajan fuera de la sala de clases. “Generamos instancias para que puedan expresarse en forma adecuada, que tengan opinión, puedan implementar filtros y elijan las mejores palabras, que empaticen y sean respetuosos al escuchar”, dice al respecto Natalia Salas. Los logros, resume la psicóloga, son alentadores. “Cada año hemos visto mejores resultados. Lo que pasa hoy en Octavo Básico es muy diferente a lo que sucedía antes”, finaliza.

Dinámicas para la Asertividad

Escribiendo lo que siento

Cada estudiante debe pensar en una persona a la cual le gustaría decirle algo. Luego, se invita a los alumnos a que le escriban una carta, recalcando que su entrega es voluntaria. Una variación de la actividad puede ser que se disponga intencionalmente cuál será el destinatario de la misiva dentro del curso. A través de esta dinámica, se busca que los niños identifiquen lo que sienten y piensan y que, adicionalmente, puedan expresarlo por escrito de manera asertiva.

Reorientar deliberadamente

Técnica que consiste en evitar entrar en discusión con la persona que se está hablando, si esta se encuentra visiblemente molesta o afectada. Para lograr lo anterior, se le refleja respetuosamente su estado emocional y se le indica que conversará con ella cuando esté más calmada. Gracias a esta técnica, se evita entrar en una discusión teñida por lo emocional, corriendo el riesgo de perder uno mismo la calma.