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Tendencias en Educación

La pedagógica de la escucha, aprendizaje centrado en el hacer y el trabajo colaborativo son algunos de los pasos que necesitamos para transformar, entre todos, la educación. Eso fue lo que vivencié en el VI Congreso Internacional de Educación realizado a fines de mayo.


Por Ana Grinner.

Estar presente en el VI Congreso Internacional de Educación y en el Congreso de Educación Inicial, organizados los días 29, 30 y 31 de mayo en Santiago por la Fundación Educacional Seminarium, fue una experiencia enriquecedora desde todo punto de vista. El evento contó con la participación especial de profesionales del Proyecto Zero, grupo de investigación de la Universidad de Harvard.

La instancia comenzó con las palabras de bienvenida de Juan Pablo Ramírez, director de Educación de la Fundación Seminarium, quien relató una metáfora para referirse a los docentes que me llena de orgullo. Los comparó con un jardinero “que cuida y da espacio para que las plantas del jardín crezcan y se desarrollen según sus propias funciones, sus propias potencialidades y la necesidad de espacio y luz que cada una necesita en forma diferente, pero al mismo tiempo, en conjunto con las otras plantas”.

proEn esos momentos, mil recuerdos vinieron a mí al rememorar la Canción del Jardinero, de María Elena Walsh, que cantaba en mi niñez en Argentina y que luego, en mis pasos como profesora de Nivel Inicial, entoné para mis alumnos. Hoy como mamá de cinco hijos la sigo cantando con la misma alegría que la primera vez.

Por otro lado, que en estos congresos –como ocurrió en la charla del director del Proyecto Zero, Daniel Wilson, el primer día– se habló de la necesidad de realizar un cambio cultural, me hace pensar en que realmente esto es posible en educación y que somos varios los que lo estamos empujando. Sentí que estaba sentada en el lugar que solo Dios nos puede regalar tan perfectamente.

Me defino como una apasionada por la educación y, por eso, quiero compartirles estas miradas tan revolucionarias y necesarias sobre este tema.

Tina Blythe, directora de Proyecto Zero para la colaboración de aprendizaje en línea, habló sobre “Aprendizajes que perduran”. Con ella analizamos la diferencia entre educar con botes en el muelle y botes en el mar, entendiendo las diferencias entre preparar a los estudiantes para que puedan salir a navegar y bogar y vivenciar cada situación que ello implica.

Conocimos también a Mara Krechevsky, investigadora principal de Proyecto Zero y directora del proyecto Making Learning and Thinking Visible (Hacer visible el aprendizaje y el pensamiento), quien nos presentó la pedagogía de relaciones y la pedagogía de la escucha de la mano de la inspiración de la filosofía Reggio Emilia. Hacer el pensamiento visible es hacerlo posible y nos recordó cómo los niños se involucran más al agitar las emociones, los sentidos y la mente en forma profunda, haciendo que lo ordinario sea extraordinario.

Para finalizar las ponencias, Edward Clapp, investigador principal de Proyecto Zero, habló sobre “El aprendizaje centrado en el hacer”. Explicó la importancia de apoyar a los niños para que sean creadores de su futuro y nos dejó un gran cuestionamiento ético actual: ¿Cómo ser buenos ancestros?

Posteriormente, comentó que hay dos conceptos fundamentales en el aprendizaje centrado en el hacer: el empoderamiento del hacer y el entendimiento de que, si bien el mundo fue creado por otro, también se puede transformar y mejorar. Recordó, a su vez, que el niño es un creador natural, por lo cual este tipo de aprendizaje es interdisciplinario y de colaboración.

Necesitamos una educación donde los docentes formen una comunidad de aprendizaje colaborativo.

Fue un congreso brillante. En estos tres días, toda la experiencia que tengo trabajando en escuelas, compartiendo mi inspiración en la filosofía Reggio Emilia y mi forma de “mirar con ojos de niños a la educación”, ha tomado más fuerzas. He reforzado que voy por el camino correcto y no estoy sola.

Estas lindísimas jornadas me han inspirado y me han llenado de motivación para continuar en este camino, creyendo en una educación donde somos jardineros de un jardín ya creado y en el cual acompañamos cada desarrollo, donde el aprendizaje esté basado en el juego, en la exploración, en la provocación y en la documentación como huella del proceso de cada niño.

Necesitamos una educación donde los docentes formen una comunidad de aprendizaje colaborativo. Ojalá cada día sean más las instituciones que se animen a transitar este camino hacia una nueva educación y puedan ser agentes de cambio activos.