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Cómo apoyar a un hijo adolescente frustrado

A veces los papás llenamos de clases y exigencias a nuestros adolescentes, en vez de levantar lo que los hace sentirse más seguros, buenos y talentosos.


Por María José Lacámara.

Mi mirada de los adolescentes y seres humanos tiende a ser siempre desde lo positivo. Soy una convencida de que, como personas, venimos cargados de recursos, herramientas y talentos. Sin embargo, en la consulta tiendo a ver adolescentes frustrados y exigidos por sus propias expectativas y las de nosotros, sus padres.

Nuestro gran error es intentar entregarles nuevas herramientas o recursos, cuando en realidad lo que necesitamos es tomarnos el tiempo de descubrir aquellas virtudes y talentos de los que vienen cargados de manera innata, para sacarles brillo y pulirlos como personas.

Sin darnos cuenta, vamos llenando en ellos una mochila de sueños prestados y exigencias implícitas. Estas vienen tremendamente cargadas de ideas, conceptos y estereotipos de aquello que nosotros creemos que los hará “felices”.

Como padres, a veces somos incapaces de conectarnos con lo que los motiva. Dejamos sus talentos relegados para poner la mirada en lo que tienen que mejorar. Entonces, por ejemplo, si son buenos para los deportes o para escribir, miramos cómo les cuesta matemáticas y nos enfocamos en reforzar eso. Los llenamos de clases y exigencias, en vez de levantar lo que los hace sentirse más seguros, buenos y talentosos.

Ser padres es ser el mejor espejo de nuestros hijos. SOLO SI PODEMOS DESCUBRIRLOS en lo que verdaderamente son, lograremos reflejar lo que los define.

UN CAMINO CON SENTIDO

Al exponerlos constantemente frente a lo que les es más difícil, nos vamos encontrando con jóvenes cada vez más inseguros de ellos mismos y de los talentos que poseen. Esto va nublando en ellos la capacidad para elegir el camino que quieren para sus vidas. Les cuesta conectar con lo que disfrutan simplemente porque les sale bien y les fluye, y se pierden intentando cumplir las expectativas de otros.

Necesitamos darnos cuenta que es en la conexión con nuestros talentos, donde se ilumina lo que queremos entregar al mundo y lo que hace que podamos tolerar las frustraciones o caídas que vengan en el camino. Cuando el rumbo tiene sentido, lo disfrutamos y nos realizamos como personas, podemos sobrellevar sus altos y sus bajos.

¿Cómo logramos que nuestros hijos se conecten con sus sueños? ¿Cómo buscamos sacar de esa mochila las expectativas de perfección, las exigencias de lo esperado y la mirada puesta en lo que necesitan mejorar para llenarla de virtudes, recursos y disfrutes propios?

Ya tenemos la certeza de que, si son capaces de encontrar sus talentos y recursos en sus almas, serán capaces de tolerar todo lo que les ocurra en el camino. Por el contrario, si no lo son, tendremos jóvenes que dejan a mitad de camino eso que han elegido, inseguros de sus capacidades y caminando sin rumbo por la vida.

Por eso, como padres podemos olvidar nuestras exigencias y expectativas, para darles la mano e invitarlos a descubrirse.

Dejemos de reforzar lo que les cuesta y pongamos el OJO EN LO QUE SÍ TIENEN.

ALGUNAS IDEAS CONCRETAS:

MIREMOS LOS TALENTOS: Dejemos de reforzar lo que les cuesta y pongamos el ojo en lo que sí tienen. Si escriben bien, que vayan a un taller de literatura. Si lo suyo son las habilidades blandas, que sean parte del centro de alumnos. Si los mueve la ayuda social, colaboremos para que generen proyectos donde se contacten con el servicio al otro. Si son buenos para el deporte, que formen un equipo.

Si son empáticos, tendámosles la mano cuando no puedan ponerse en el lugar del otro. De esta manera, podremos hacer que ellos también cambien la mirada hacia sus recursos y no hacia lo que no hay y hace falta desarrollar.

ABRAMOS NUESTRA MIRADA DE AQUELLO QUE LOS DEFINE: Vivimos en una sociedad que nos exige cumplir con metas que se miden, en general, en notas o resultados. Como papás necesitamos abrir nuestra mirada, porque nuestros hijos son mucho más que una calificación. Busquemos palabras poderosas que los definan: responsabilidad, perseverancia, empatía, asertividad, escucha, generosidad. ¿Qué será más importante? ¿Tener la certeza de que soy una persona perseverante y responsable o tener la necesidad de subir mi nota de matemática para demostrar que soy bueno en eso?

ACEPTAR EL ERROR COMO PARTE DEL APRENDIZAJE: Es vital que logremos sacar de nuestro vocabulario la palabra “fracaso”. ¿Existe realmente? Para mí el fracaso no existe, ya que en nuestra condición humana solo existe la equivocación que nos regala la inmensa oportunidad de aprender.

La frustración viene con el error. Todos nos frustramos cuando algo no resulta como queríamos. Si ayudamos a nuestros jóvenes a enfrentar sus caídas, daremos el espacio para que sean humanos y vean más allá de su frustración, aprendiendo que podemos seguir y reconstruirnos después de habernos equivocado, de haber sufrido o de habernos caído fuertemente.

Si logramos enfrentar la situación de un error de manera positiva y no significándolo como un fracaso, claramente abrimos la oportunidad del aprendizaje. Aceptemos que nuestros hijos adolescentes se van a equivocar, tal como lo hicimos nosotros. Logremos trasmitirles que estaremos ahí para ellos en cada caída, con el fin de darles la mano para levantarse y enfrentar la equivocación como una oportunidad inmensa para aprender a hacer las cosas de distinta manera la siguiente vez, a conocernos, a mirar y abrazar nuestras sombras y luces que siempre aparecen en nuestras equivocaciones.

SOLTEMOS NUESTRAS EXPECTATIVAS Y ABRACEMOS SUS SUEÑOS: La mayoría de nuestros hijos está atado a lo que esperamos de ellos o a lo que pensamos que deben ser o que los hará felices. Viven con un miedo inmenso a decepcionarnos, a no cumplir eso que esperamos para ellos. Es este miedo el que los frena enormemente a avanzar en la vida. ¿Cuánto nos damos el tiempo para conectarnos con aquello que sueñan? ¿Cuánto miramos sus sueños y soltamos los nuestros?

A ratos pensamos que nuestra mirada es la que los llevará a la felicidad. ¿Alguno de ustedes ha encontrado su camino solo cumpliendo las expectativas del resto? Estoy segura de que no. Por eso, demos y regalemos el espacio para que sus talentos y sus sueños sean distintos a los nuestros, y tomémoslos de su mano para recorrer ese camino. Quizás nos pueden sorprender mucho más de lo que pensamos.

Ser padres se trata de poder descubrir en nuestros hijos lo que son y hacer brillar sus recursos y talentos. Ser padres es ser el mejor espejo de nuestros hijos. Solo si podemos descubrirlos en lo que verdaderamente son, lograremos reflejar lo que los define. Esta definición será la que los ayudará a enfrentar la vida desde sus recursos y sus disfrutes. Desde la certeza y el valor de ser quien soy, intentarán alcanzar sus propios sueños de la mejor manera posible.

El desafío que tenemos como padres será poder vaciar esa mochila llena de expectativas y requerimientos, para llenarla con los suyos. Esa es mi invitación para acompañar a jóvenes sanos, felices y seguros de ser lo que sueñan y el camino que eligen recorrer para lograrlo.

Al EXPONERLOS CONSTANTEMENTE FRENTE A LO QUE LES ES MÁS DIFÍCIL, nos vamos encontrando con jóvenes cada vez MÁS INSEGUROS DE ELLOS MISMOS y de los talentos que poseen.