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La buena integración en las salas

“Sin inclusión no hay equidad y sin equidad no hay calidad”, afirma Cynthia Duk, profesora y experta en educación, consultada acerca de los desafíos para la adecuada integración en las instituciones educacionales.

Cynthia Duk fue parte de la cuarta versión del Seminario Inclusión y Diferenciación, organizado por la Fundación Educacional Seminarium. Es directora del Centro de
Desarrollo e Innovación en Educación Inclusiva
y del Magíster en Educación Inclusiva de la Universidad Central de Chile

Por Ximena Greene.

“La educación inclusiva o la escuela inclusiva es un término acuñado en la
Conferencia Mundial Sobre Necesidades Educativas Especiales, organizada por la
Unesco en 1994 en Salamanca, España, y que señala que todos los niños, niñas
y jóvenes, con y sin discapacidad o dificultades, deben aprender juntos”, afirma
la especialista.

Además del acceso y la accesibilidad, ¿qué otros desafíos plantea la escuela inclusiva?

Hoy, el mayor desafío para construir escuelas y sistemas educativos inclusivos es
el reconocimiento y la valoración de las diferencias como un elemento importante
dentro de la educación y ese es el gran cambio de paradigma.
Más que un tipo de institución educativa estándar al que asisten los niños,
niñas y jóvenes, la escuela inclusiva tiene que ver con la calidad de la experiencia,
con la forma en cómo se apoya el aprendizaje, sus logros y la participación
total de los alumnos en la vida de la institución. El tema aquí no es cómo
integrar a algunos estudiantes a la corriente educativa principal de los establecimientos, sino que debe haber una reflexión acerca de cómo transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a su diversidad.

La inclusión conlleva una transformación muy profunda en cómo vemos a los estudiantes, cómo conectamos el currículum
o lo que se espe ra que logren y aprendan con las características y el contexto.
A su vez, implica que los profesores estén equipados y tengan un repertorio
muy amplio de estrategias para ir ajustando la enseñanza en la diversidad.

OBSTÁCULOS DE LA INCLUSIÓN

La educación inclusiva plantea diversos desafíos para las escuelas más vulnerables
del país, donde el tiempo para planificar las clases y actividades es escaso.
La desigualdad en nuestro sistema educativo es brutal y avergonzante. Los sectores que requieren que existan escuelas de la misma o incluso mejor calidad que
aquellas ubicadas en los más acomodados, son las de peor calidad. Justamente,
los niños que van a esas escuelas son los que tienen menor capital social y cultural
de la familia”, diagnostica Cynthia Duk.

Está ultra demostrado que la segregación no contribuye al aprendizaje,
ni al desarrollo de las personas – Cynthia Duck

¿Cómo se eliminan los mecanismos de exclusión y discriminación de las escuelas de nuestro país?

Se deben generar políticas que promuevan,
impulsen y fomenten la inclusión. Por ejemplo, la eliminación, a través de la
Ley de Inclusión, de los mecanismos de selección para el ingreso es una decisión
correcta. Por otro lado, el Decreto 83 de 2015 del Ministerio de Educación, que entrega
orientaciones para que, al menos en la Educación Parvularia y Básica, se puedan implementar adecuaciones para flexibilizar al currículum y que este no sea una barrera, es otro indicio que muestra que vamos avanzando en la dirección adecuada.

Por último, el haber incorporado, a través de la Agencia de Calidad de la Educación, evaluacione progresivas de aprendizaje orientadas a la toma de decisiones
que se basen en los distintos ritmos y experiencias que ocurren dentro de la sala
de clases con el objetivo de incentivar los logros y avances grupales, es también
una decisión que contribuye a superar las desigualdades de origen de los alumnos.

Se ha establecido que las bases de una mayor igualdad se sientan en la primera infancia, ¿qué ocurre con aquellos niños cuando pasan a la Educación Básica o Media?

La Conferencia Mundial de Jomtien sobre Educación para Todos, organizada en
1990 por la UNESCO, marcó un hito en la agenda pública de los Estados, ya
que consagró el acceso universal a la educación y la satisfacción
de las necesidades básicas de aprendizaje como un derecho
para todos los niños, niñas y jóvenes, sin excepción. Luego, en 1994, en la
Conferencia Mundial de Salamanca, que dio seguimiento
a Jomtien, se reconoció la importancia del acceso y la calidad como
elementos fundamentales para garantizar la igualdad de oportunidades.

Desde esas dos instancias, nuestro país trabajó fuertemente
en universalizar el acceso a la educación y hemos avanzado mucho en ello
. Hoy podemos decir que prácticamente tenemos cobertura universal a nivel de la Educación Básica. A pesar de la Ley Nº 19.876, que establece 12 años de escolaridad
obligatoria y gratuita, en la Media todavía tenemos cifras importantes de deserción.
Podríamos decir que el acceso y el derecho a la educación en Chile ya está
bastante resuelto. Sin embargo, el problema que tenemos hoy es la calidad.
Cuando hablo de educación de calidad, no solo me refiero a buenos resultados en
las pruebas estandarizadas como el Simce, sino también a buenos resultados en
temas valóricos, en formación ciudadana y en la integración y la inclusión como
dimensiones fundamentales de la educación.

Lo importante aquí y por lo que debemos seguir trabajando, es que sabemos
que una mayor cantidad de años de estudio es un factor que puede contribuir
enormemente a superar el círculo vicioso de la pobreza. HF