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Salas familiares en hospitales

La Fundación Ronald McDonald ha habilitado salones especialmente adaptados en
hospitales públicos, para acompañar a los padres que tienen un hijo en tratamiento
médico.

Por Magdalena Ríos / Fotos de Juan Francisco Lizama.

Quizás uno de los dolores más grandes que pueden enfrentar los padres es la
enfermedad grave de uno de sus hijos. Sin embargo, esta situación puede ser
aún más angustiante. No tener un lugar adecuado donde permanecer, incurrir
en gastos de estadía o alojamiento y la soledad son otras dificultades a las
que se ven enfrentados los papás de los niños hospitalizados.

Es lo que le sucede a Camila Bahamondes, una joven de 24 años, y a su
pareja Sting Gómez. Son los padres de Agustín, de cuatro años, y de Florencia,
de solo seis meses. Desde su nacimiento en enero pasado, esta
última ha tenido una serie de complicaciones que la han mantenido
internada. Desde San Antonio, donde nació, la trasladaron de urgencia
al Hospital Carlos Van Büren de Valparaíso, donde estuvo tres meses, y
luego al Hospital Sótero del Río en Santiago, donde se encuentra actualmente.

Cuando llegaron a Valparaíso, Camila y Sting no tenían donde quedarse. Hasta
que supieron de la existencia de las Salas Familiares de la Fundación para la Infancia
Ronald McDonald, institución de origen norteamericano que lleva más de dos
décadas en Chile. Son lugares gratuitos, que han sido construidos al interior de los
hospitales públicos para que los padres puedan acompañar, apoyar y mantenerse
junto a sus hijos mientras estos se encuentran sometidos a tratamientos médicos.

“En la recuperación de un hijo enfermo es muy importante el rol de los papás. Hay
diferentes estudios que muestran que, si el niño está acompañado por ellos, esto es más rápido.
Generalmente, un miembro de la familia cuida al menor y vive el proceso solo. Cuando los tratamientos son largos, la permanencia en el hospital se hace tediosa. En vez de esperar en los pasillos, nosotros les ofrecemos este espacio cálido,
cómodo, calefaccionado y muy humano”, explica Rosario Lavandero, directora ejecutiva
de la Fundación Ronald McDonald.

Existen seis de estas unidades en nuestro país:
En el Hospital Exequiel González Cortés; en el Complejo Asistencial Doctor Sótero del Río; en el Hospital de Niño Roberto del Río; en el Centro TROI de Hospital Luis Calvo Mackenna; en el Hospital Carlos Van Büren de Valparaíso; en el Hospital Clínico San Borja Arriarán. Incluyen comedor, living, zona de descanso, baño con ducha, microondas y refrigerador.
Además, en el caso de Valparaíso tiene dos habitaciones con dos camas cada
una para recibir a familias que vienen desde sectores lejanos.

Camila Bahamondes se encontró con las “tías” y los “tíos”, como llama a los encargados de las
salas, que la acogieron con cariño y preocupación. “Llegué a un hogar y la tía Susi
me cuidó como una madre”, relata. “La contención es muy importante para una
mamá que sufre por su hijo enfermo, porque el dolor es enorme”, agrega. Detalles
como decirle “sécate el pelo, no te vayas a resfriar” o preguntarle si había comido
fueron muy significativos para ella. Además, cuando volvía del hospital en las tardes,
uno de los “tíos” organizaba sesiones de karaoke. “Eso me ayudaba a salir de la
tristeza que sentía”, rememora.

En el Hospital Carlos Van Büren, Camila se encontró con otros apoderados
en su misma situación. Se hizo amiga de mamás con las que compartía e iba y volvía
del recinto hospitalario (la sala está en una colina). “Hablábamos de lo que nos
pasaba y nos dábamos apoyo y contención. Es importante poder desahogarse
en estas situaciones de dolor, porque pensar que uno puede perder a su hijo
es terrible”. En todo este tiempo, sin embargo, ha visto a progenitores que viven
la enfermedad de sus hijos en soledad.

“No hablan, no saben cómo sacar la tristeza. Ojalá pudieran acercarse a otros
y compartir lo que les pasa”, dice. Después de todo lo vivido en estos
meses, Camila recomienda a los papás que están en esta misma situación, que
vayan a las salas de la Fundación Ronald McDonald. “Son un apoyo fundamental,
tanto en el aspecto monetario como psicológico. Tener un lugar donde
ducharse, tomar desayuno y poder descansar ayuda muchísimo, porque estar
en el hospital agota”. Además, les aconseja que sigan luchando.