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Ser guías en los sentimientos

Tener diferentes emociones es parte de nuestra naturaleza y eso se expresa desde muy temprana edad. En las buenas y en las malas, cuando lloran o están felices, es importante que como padres o cuidadores ayudemos a los niños desde sus primeros meses de vida a distinguir sus sentimientos.


Por María de los Ángeles Saavedra U. Fotos gentileza Fundación Niños Primero.

Diversos profesionales alrededor del mundo han comprobado que los primeros años de vida son los más importantes para el desarrollo del ser humano y que, entre los 0 y los 6 años, es cuando se producen los mayores aprendizajes en diversos ámbitos, incluyendo la formación emocional. Es en ese período, justo antes de la etapa escolar o incluso durante sus primeros años, en que los padres o cuidadores desempeñan un rol vital.

Anne Traub, directora ejecutiva de la Fundación Niños Primero, destaca la importancia de criar niños con autocontrol, tolerancia a la frustración y empatía desde sus primeros meses de vida, entregándoles herramientas para diferenciar sus sentimientos y conversar sobre lo que les pasa frente a determinadas situaciones o personas.

En su opinión, las principales emociones que experimentan los niños durante la primera infancia son alegría, rabia o ira, tristeza y miedo. Estas varían a medida que van creciendo. “Un bebé se puede asustar al ser tomado en brazos por un desconocido, mientras que un niño de dos años puede sentir miedo al escuchar un cuento donde aparece el lobo feroz”, ejemplifica.

Para ayudar educar las emociones de los infantes, los adultos deben tener disposición y estar abiertos a escucharlos, pasar tiempo de calidad juntos, jugar y profundizar en un ambiente de confianza y contención. “Descubrir qué me pasa como persona, me permite tener un mayor control de mí mismo y un mayor auto concepto de quién soy para poder manejar situaciones futuras de estrés, ansiedad o angustia, entre otras. Con los niños sucede lo mismo”, explica Traub.

RECONOCER, EXPRESAR, ACEPTAR

A pesar de que no nos guste ver a nuestros hijos tristes o enojados, Anne Traub insta a no reprimir la expresión de esa emoción en los niños. “Es mejor que los acompañen y conversen sobre qué está generando ese sentimiento, para así ayudarlos a resolver de la mejor manera lo que les sucede”, recomienda.

En ese contexto, destaca que debemos entender que cada una de las emociones es igual de importante y válida. “A veces los padres suelen decirles a sus hijos ‘no llores: eso es de guagua’ o tú ya eres grande’. En ese caso, lo que el niño está recibiendo como mensaje es que dicha emoción es negativa, es mala y que es mejor bloquearla”, explica la directora de la Fundación Niños Primero.

Por el contrario, si un niño aprende a bloquear ciertas emociones, lo más probable es que en el futuro le será más difícil lidiar con esos sentimientos, se sentirá más abrumado y tendrá menos herramientas para enfrentar situaciones cotidianas. “Por ello, es tan importante ayudar a los niños no sólo a reconocer las emociones y entenderlas, sino también a saber qué hacer con ellas al momento de sentirlas”, comenta Traub.

FUNDACIÓN NIÑOS PRIMERO

Esta organización, que ha ayudado a más de 200 familias de las comunas de Cerro Navia, Renca, Curacaví, Puerto Varas y Panquehue, busca acompañar a los padres y cuidadores principales de los niños, entregándoles herramientas para fortalecer la estimulación temprana, las habilidades cognitivas y los vínculos familiares en la primera infancia. Más información en www.ninosprimero.cl.