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Solidaridad: Fundación Misericordia

Trabajar con amor y dedicación para generar “la revolución de la ternura” y así construir un Chile más justo y menos frío.

Por Jorge Velasco.

“La misericordia cambia el mundo”. Es la frase que se encuentra estampada sobre
una muralla amarilla en plena población La Pincoya, en la comuna de Huechuraba.
No se trata de un grafiti realizado por algún dibujante incógnito. Por el contrario,
es una frase empleada por el Papa Francisco poco tiempo después de ser elegido
y una guía para todo el plan de acción que un francés y una brasileña, Román y Reina,
decidieron emprender en este sector marginal de Santiago.

Adentro, un conjunto de contenedores debidamente equipados acoge a niños
que asisten a talleres educativos, gente de la calle que necesita tomar desayuno
y compartir algunas horas, mujeres embarazadas que precisan de cariño y
acompañamiento y migrantes que están aprendiendo español para insertarse mejor
en la sociedad chilena. Entre medio, voluntarios que provienen de diversos
países recorren las salas y el patio central del establecimiento para darle empuje a
esta iniciativa: la Fundación Misericordia.

Zapatos rotos, un café en las manos y
una mirada cálida. Eso es lo que muestran
Román y Reina de Chateauvieux al relatar
cómo se conocieron un arquitecto de una
familia acomodada de París con una mujer
de una favela de Salvador de Bahía en Brasil,
se casaron, recorrieron América Latina
en un bus escolar mientras formaban su
familia y llevaron a cabo una misión católica
para finalmente recalar en nuestro país.

VOCACIÓN MATRIMONIAL

“Tuve una infancia muy difícil. Soy la segunda de cinco hermanos. Mi padre
bebía, había mucha violencia en mi casa. Cuando mis padres se separaron, nos fuimos
a vivir a esa población. No recibí una educación religiosa ni conocía casi nada
sobre Dios. Hasta que un día, cuando tenía como 16 años, comencé a preguntarme
sobre el sentido de la vida y por qué había tanta pobreza. Un día encontré una Biblia
y la empecé a leer. Descubrí a un Dios que me amaba y empecé a ir a la parroquia de
Nuestra Señora de Los Alagados, donde inicié un camino de fe y me integré a la
comunidad de jóvenes misioneros, donde me quedé durante seis años”, relata Reina.

En ese entonces, Román no era una persona especialmente cercana a la Iglesia.
“Pero tuve una experiencia que cambió mi vida. Yo venía de un medio acomodado
y me enfrenté a una realidad muy dura que nunca había visto: familias que
no tienen qué comer y una realidad de violencia, de drogas y prostitución. En el
medio de todo eso se encontraba esa comunidad a la cual me fui a vivir”, recuerda.

El punto de inflexión fue el Viernes Santo, cuando le pidieron actuar de Jesús
en el Vía Crucis de la parroquia. “Ahí viví una experiencia profunda de entender
que, de verdad, el Señor había dado su vida por mí en la cruz y que me invitaba
a seguirlo”, recapitula Román. Justo después, las Misioneras de la Caridad (Congregación
fundada por Teresa de Calcula) le pidieron visitar a una persona de la
favela que estaba postrada. Ahí le quedó claro cuál era su vocación: entregar su
vida a los pobres.

Después de vivir tres meses en Brasil, Román volvió a Francia para terminar sus
estudios. Si bien había sentido una importante conexión con Reina durante su estadía,
no tuvo noticias de ella en un año y medio. Entonces, decidió retornar a Sudamérica
juntos. “Al reencontrarnos, supimos que nuestra vocación era casarnos, ser una familia
misionera al servicio de la Iglesia y de los pobres”, comenta el matrimonio.

CÓMO COLABORAR. Misericordia acoge a una importante
cantidad de voluntarios que quieren ayudar y tener
una experiencia radical de vida. La fundación mantiene un
estrecho vínculo con Europa, desde donde vienen personas,
parejas o familias a quedarse durante un año o más. Los
colaboradores locales pueden realizar voluntariado a través
de labores más específicas como cocinar, limpiar o hacer
clases. Otra forma de ayudar es por medio de donaciones
puntuales o mensuales. Tanto las postulaciones para ser
voluntario como para ayudar en forma monetaria se pueden
realizar a través del sitio web www.misericordia.fr.