Inicio » Una herramienta de doble filo

Una herramienta de doble filo

Pueden ser útiles o algo que rápidamente se puede transformar en una carga. ¿Cómo lograr que los grupos de Whatsapp de apoderados cumplan con la función parla cual fueron creados y no se transformen en una bomba de tiempo?


Por Jorge Velasco Cruz

Uno de los puntos álgidos del último Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue la rutina del humorista Jorge Alís y, especialmente, aquella sección en que habló acerca de los grupos de Whatsapp de padres y apoderados. Lo cierto es que el humorista reflejó una realidad que ya está instalada en los colegios: los grupos de Whatsapp de padres pueden ser tanto una efectiva herramienta de comunicación como un dolor de cabeza para quienes participan en ellos. Se trata de una situación que no es extraña, toda vez que esta aplicación tiene una penetración del 80% en Chile (es el segundo país en América Latina, solo superado por Costa Rica), según cifras de la Corporación Latinobarómetro.

“La comunicación es indispensable hoy y una comunidad escolar necesita estar conectada. Hemos aprendido que el camino no es prohibir o no tener Whatsapp de padres. Permanecer ajenos a la tecnología es una ilusión. Lo importante es aprovecharla para que ella sirva a la educación de los alumnos y tener una comunidad informada y conectada”, dice Marianela Cisternas, directora de Comunicaciones y Convivencia de la Fundación Belén Educa, que administra 12 colegios con un total de 14.000 alumnos.

Hay ocasiones en que su utilidad parece ser indiscutible. “El Whatsapp puede conectar fácilmente a los papás para resolver problemas cotidianos rápidamente”, señala Ricardo Leiva, doctor en Comunicación y académico de la Universidad de Los Andes. Sirve para comunicarse sobre temas relacionados con el colegio como las clases, las pruebas, la convivencia escolar, las actividades extraprogramáticas y para comentar noticias que tengan que ver con la educación de los hijos.

“Un grupo de Whatsapp es útil cuando se usa con mucho respeto y solo para temas muy claros y exclusivos de la convivencia dentro del curso”, afirma Álvaro Carrasco, director ejecutivo de Brave Up, ingeniero comercial con un diplomado en Gestión Educacional. Esto, sin embargo, es algo que en muchas ocasiones no sucede. Está el riesgo del mal uso con comentarios inadecuados, humor sin filtro, “conversaciones” privadas entre algunos participantes o, simplemente, sin un destino claro.

“Es un canal de comunicación público, que no está diseñado para conversaciones entre apoderados, que se llena de información mientras más se habla, lo que genera muchas veces confusión entre los miembros del grupo y termina desinformando, más que ayudar”, dice Carrasco. “El problema es que se requiere un criterio y sentido común colectivo, difícil de conseguir, ya que muchos papás usan el Whatsapp para comentar cosas o pedir favores que no tienen que ver con el colegio o para informar o comentar asuntos que podrían tratar directamente solo con un par de padres”, agrega Ricardo Leiva. Su mala utilización, en síntesis, puede llevar a desinformación, rumores y malos entendidos.

Entonces, ¿cómo se deben emplear correctamente los grupos de Whatsapp para padres y apoderados?

1. Reglas claras: “La invitación es a que los padres estén en estos grupos, pero que a la vez haya siempre un moderador que, al iniciarlo, establezca reglas que son conocidas, acatadas y aplicadas como un horario para escribir, que no se envíen memes o que se haga venta de productos”, afirma Marianela Cisternas. El moderador, además, tiene que regular a aquellos padres que no se restringen escribiendo u opinando y deben ser capaces de enfrentar a aquellos apoderados que no realizan comentarios adecuados.

2. Conducto regular: Para Álvaro Carrasco, las relaciones entre las familias y entre las familias y el colegio no debieran estar mediadas por esta aplicación. De hecho, los expertos plantean que en los grupos de Whatsapp no tiene que haber ni profesores ni directivos escolares. “Debemos potenciar que estos vínculos se den en el mismo colegio, que las familias puedan ir y tener contacto directo y entender en lo que está su hijo o hija. A su vez, jamás un grupo de Whatsapp va a permitir que la convivencia del curso sea mejor, que los padres se conozcan entre ellos o tengan una mejor relación. Eso se debe hacer en el mismo colegio, participando en las reuniones de apoderados y en las diferentes actividades que se proponen”, afirma el director ejecutivo de Brave Up.

Por otra parte, para informarse o coordinarse con profesores y autoridades escolares, se recomienda el uso de comunicaciones, agenda escolar, entrevistas y circulares. “Es importante que, cuando a través de este medio se conocen problemas de convivencia, no se dé pie a comentarios y se acuda siempre al conducto regular y al reglamento interno, que por lo general corresponde al profesor jefe, al coordinador o encargado de convivencia y/o al director”, recomienda Marianela Cisternas. Lo mismo ocurre cuando se quiere saber los detalles de una prueba. ¿Qué pasa si una mamá pregunta cuándo es la evaluación de lenguaje y obtiene como respuesta tres fechas distintas? Continúa con las mismas dudas.

3. No sobreproteger: Los expertos coinciden en que el Whatsapp es un buen instrumento para estar al día en fechas y contenidos de trabajos, controles y pruebas. Pero plantea riesgos en la formación de los hijos. “Deben ser siempre los alumnos y no los padres los que deben estar atentos. El Whatsapp no puede ser el medio para solucionarle la vida académica al hijo. Puede ser una alerta para preguntarle, pero luego él tiene que resolver”, advierte Cisternas.

“El no darles responsabilidades claras a los estudiantes –comenta Álvaro Carrasco- y que no gestionen sus tiempos, horarios o fechas de pruebas logra que sean cada vez menos autogestionables y eso es algo que no debemos potenciar”. “Cuando los hijos ya saben que no necesitan tomar notas o seguir la agenda o el calendario, porque saben que el papá o la mamá siempre los va a salvar, preguntando cuándo es la prueba o qué entra, tenemos un problema, pues le estamos enseñando al niño a no ser responsable y ordenado”, complementa Ricardo Leiva.

4. No a las críticas: Si bien el Whatsapp supone ser una “lugar de conversación” de un grupo privado, en realidad puede ser una plataforma para hacer público un tema personal para cierta cantidad de gente. Incluso, algunos pueden replicar lo que ahí sucede hacia otros canales de comunicación. Por eso hay que tener sumo cuidado con la información que allí se vierte.

Claudia Andreucci, jefa del Departamento de Psicología de la Fundación Educacional Nocedal, que administra cuatro colegios y un centro de familia, recomienda no referirse a conflictos personales, hablar mal de otro o realizar quejas contra algún compañero o apoderado a través de este medio. “Se pueden generar conflictos entre apoderados del mismo grupo, en especial si se comete la imprudencia de hablar mal de algún niño. Es algo especialmente delicado si se trata del hijo de uno. También se pueden generar prejuicios frente algún alumno si constantemente se está hablando por este medio de su mal comportamiento”. comenta.

“Nunca debiera haber un espacio público como Whatsapp donde se envíen memes de algún miembro del colegio, sea profesor, alumno o apoderado. Que este espacio se abra también para críticas a un docente es peligroso y entre los mismos apoderados genera muy mala convivencia. Si el grupo de Whatsapp se está prestando para algo así, yo recomendaría despedirme cordialmente, explicar las razones de por qué me estoy saliendo y me iría del grupo”, reflexiona Álvaro Carrasco.

Consejos prácticos

La psicóloga Claudia Andreucci entrega algunas sugerencias para el manejo personal en el Whatsapp de curso.

  • Solo leer los mensajes y, si se quiere opinar, no hacerlo de manera impulsiva.
  • Conocer bien el tema antes de dar una opinión. Buscar muy bien las palabras a utilizar, fijarse en la puntuación y revisar el mensaje antes de mandarlo, ya que han ocurrido varios “chascarros” con el autocorrector.
  • Ser prudente y, si uno tiene algún problema puntual, acercarse a la persona con la cual se tiene el conflicto y resolverlo de manera asertiva, en el momento y lugar adecuados.
  • Dejar los grupos en silencio, para que no genere interferencia constante en el quehacer diario, y leer los mensajes en algún momento del día que se tenga el tiempo.